miércoles, 24 de febrero de 2010

Mi Amigo ATOS

Andaba sólo y desorientado por la Enramadilla, acercándose a la gente que pasaba en busca de una caricia. Nueve o diez meses, apenas un cachorro y aunque movía alegremente el rabo a todo el mundo era muy grande, demasiado grande para inspirar ternura al indolente viandante. Total que nos lo trajimos a casa, a fin de cuentas donde cabe un cabezón cabe otro... o casi. Una familia de Lora del Rio se hizo cargo de él, se lo llevó al campo a trabajar con el ganado y a jugar con otros mastines como él, grandotes y cabezones. Que te vaya bien Atos.